__________________________________________

SECCIÓN TEXTOS COLABORADORES

sábado, 24 de julio de 2010

Editorial_ nº 2 Generación Espontánea

El mejor compositor de los últimos lustros no pulsó nunca una tecla, no manchó un pentagrama. Vivió en un descuido de días, olvidado de sí mismo y de la música que sin querer le temblaba en los dedos. Tenía su espíritu la forma de una sonata intensa. Algo quizás notó en sus años de vivo, pero dejó que aquel caudal de notas mudas se vertiera despacio entre sus pasos, en la danza de sus manos, en un bostezo bemol.
Es cierto que no tuvo necesidad de colgar la música en las cuerdas de un pentagrama, como quien tiende la ropa. Tal era su talento. También es cierto que nadie reparó en su peculiaridad. Fuimos unos brutos. Unos idiotas. Unos necios. Cuán poca alma. Cuánta sordera para no notar en la máquina de escribir, mientras pasaba a limpio los testamentos de la notaría, el tic-tic ardiente de una melodía bella en cada nota.
En sus ojos, en el remedo de su pelo, en la hipotenusa de su nariz estaba la música, abrigándole el cuerpo como en un juego de muñecas rusas, soñando el mundo como hacen las lagartijas, a punto, siempre a punto de derramarse, como por generación espontánea.

Editorial nº2 Generación Espontánea_revista literaria

No hay comentarios:

Publicar un comentario